5ª Temporada (2019-2020) – Parte III

El mapa de los árboles con GPS

 

Había que evitar que en el futuro los arbolitos de las Presillas muriesen arrancados por las cuchillas del tractor, así que por mediación de Sergio a finales de mayo adquirí un GPS con el que grabé las coordenadas de cada uno de ellos. A principios de julio ya tuve georreferenciados todas mis encinas y alcornoques, de lo que salió un mapa que podía consultarse ‘in situ’ y también en la pantalla del ordenador. Muy bonito todo, aunque con el tiempo resultó resultó ser una herramienta menos eficaz de lo previsto porque no tenía la precisión requerida.




El riego del verano de 2020 fue el mejor de todos los años, porque gracias a la intervención del concejal Carlos C. conseguí autorización para entrar con mi coche a las Presillas 2-3 días/semana llevando cada vez 100 litros en bidones de 5 litros. Así que durante los meses de julio-agosto aporté abundante agua a los nuevos plantones de la temporada según la costumbre, y también a todos los demás de la ladera alta que eran los que menos habían crecido. Muchos días conté con la ayuda de voluntarios como Paola (bióloga y vecina del barrio), Alba, Luis, Marta, Jaime y Jorge. Cada arbolito recibió no menos de 20 litros de agua, y su efecto positivo sobre el crecimiento se hizo patente a partir de finales de agosto.





Con el final de la temporada se manifestó con fuerza la amenaza de los conejos, que ya se había sugerido en los años precedentes. Varios arbolitos tenían la corteza muy mordida cerca de la base, y algunos alcornoques de más edad, que tienen las hojas blandas y frescas a diferencia de las encinas, habían sido comidos y reducidos a una estaca. De modo que terminó la temporada con otra preocupación y una urgencia: era prioritario proteger los tallos y las ramas.

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